Crónica de Cocido Madrid sobre el cocido madrileño del restaurante Pancipelao

 

Nueva jornada de Cocido Madrid en busca de los mejores cocidos madrileños de España, y primera jornada que supone una visita a un nuevo cocido.

En este caso, la visita fue al restaurante Pancipelao, la nueva iniciativa de Tomás Gutiérrez en su originario barrio de Vallecas, de la mano del chef Pepe Filloa.

Para el que no lo conozca, Tomás Gutiérrez es un afamado restaurador de la capital conocido en el mundo del cocido también por su iniciativa del restaurante La Clave, en la calle Velázquez. Un cocido también visitado por nuestra asociación Cocido Madrid.

Pancipelao nace para hacer competencia directa al afamado La Cruz Blanca de Vallecas, de Antonio Cosmen. Decimos competencia directa porque está justo al lado.

Una vez hemos descrito el origen de la valiente iniciativa, dada la particular situación actual, vamos con lo que nos atañe, el cocido madrileño.

Un cocido que nos ha hecho particular ilusión probar. Primero porque es el primer nuevo cocido post-pandemia y eso nos ha hecho mucha ilusión; y segundo, porque al ser un cocido de la mano de restauradores de garantía nos creó unas altas expectativas que estábamos deseosos de cubrir.

El cocido madrileño se presenta en cuatro vuelcos, como ellos los quieren recalcar.  Al final son tres vuelcos con un aperitivo previo.

El aperitivo o primer vuelco lo compone una croqueta de pringá, con parte de las carnes y tocinos del cocido. Una croqueta realmente sabrosa y con una masa consistente, como no podía ser de otra forma. El rebozado bastante crujiente. Un buen detalle.

 

Para el segundo vuelco, nos sirvieron la sopa. Una sopa con una densidad correcta, con sabor e intensidad, y con muchos fideos. Hacía presagiar el buen cocido que quedaba por llegar.

De la sopa se podía repetir, y venía acompañada además de cebolleta y unas piparras no especialmente picantes, pero tampoco inocuas.

 

Para el tercer vuelco, nos esperaba una fuente con las verduras y la bola. Especialmente reseñables los garbanzos. Pedrosillanos; bien cocidos y realemente sabrosos: Lo mejor de todo el cocido. También podíamos encontrar zanahoria, patata y repollo, siendo todo ello digno, pero tampoco sobresaliente. La bola, que no era del tipo de relleno jugoso, también daba un buen nivel.

 

Teníamos también la posibilidad de mezclar los garbanzos con una salsa de tomate con trazas de comino.

 

 

Por último, el cuarto vuelco lo componían las viandas. Unas viandas de calidad.

Si tuviéramos que destacar algún ingrediente sería un chorizo de buena calidad y sabor con personalidad, pero también nos gustó el jamón y un tocino, algo escaso.

El combo lo completaba también el morcillo, el pollo, el hueso de caña y la, seguimos insistiendo, controvertida morcilla. Todo ello en raciones individuales para evitar malentendidos.

 

El precio por el cocido completo, bebida y postres incluidos es de 29 €. Un precio ligeramente elevado. Sólo ligeramente.

 

 

Como resumen, aparte de la ya comentada ilusión de Cocido Madrid por volver a la actividad de la asociación gastronómica, podemos decir que el cocido de Pancipelao es un cocido muy digno.

A la altura de otros renombrados cocidos, pero sin llegar a los más fuertes del ranking.

Nosotros vemos todavía una diferencia con éstos, y una oportunidad para Pancipelao de seguir creciendo.

No quiere esto decir que el cocido no merezca la pena la visita, que la merece. Y sobre todo por ser una nueva iniciativa que se ha puesto en marcha. Independientemente de quién la haya puesto en marcha, entre todos debemos hacer un esfuerzo para ir saliendo de esta situación minimizando el impacto.

Daremos un tiempo a Pancipelao para que termine de estabilizarse y volveremos a revisitar un cocido que ya ha nacido a un gran nivel.

 

Nota final: 6,65

 

 

 

Pancipelao
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