Cocido Madrid llevaba ya tiempo detrás del cocido madrileño de la Posada del León de Oro.
Un local que ya lleva sirviendo cocido hace tiempo pero que no lo ofertaba los fines de semana.
Incluso formando parte de la ruta del cocido madrileño seguía sirviendo cocido sólo los miércoles.
Sin embargo, en esta última edición de la ruta sí se ha decidido a hacerlo, y ahí hemos estado nosotros para contarlo.

La Posada del León de Oro es un antiguo local, una posada, que fue rehabilitado hace ya algunos años y con la reforma se ha aprovechado su excelente ubicación en la Calle Cava Baja, 12, 28005 Madrid para montar un restaurante, que es lo propio del lugar.

Como decimos, hace años que conocemos de la existencia de este cocido madrileño pero las agendas no nos permitían disfrutarlo. Como lo nuestro es la paciencia, al final lo hemos conseguido.

Dicho esto, vamos con el detalle de su cocido.

Es un cocido madrileño en dos vuelcos, lo típico de un cocido de menú.

Y este lo es porque así está diseñado.

El el primer vuelco, o plato, la sopa se presenta en cuenco de barro.

Una sopa extremadamente oscura, excesivamente oscura diría yo. Ese color sólo se obtendría si el caldo fuera de una concentración de la cocción de las carnes tal, que haría la sopa realmente difícilmente comestible por poco fluida y excesiva concentración de sabor. Sería como comer una salsa de carne a cucharadas.
Y no era este el caso, la sopa no tenía un sabor tan profundo como a priori podría parecer. De hecho se podría decir que estaba algo insípida. Algo no parecía cuadrar.
Por eso pensamos, y esta es una opinión nuestra, que se había añadido algún concentrado de carne para dar color a una sopa que originariamente había salido muy floja. Tan floja que, aún con el añadido, no consiguió un sabor formado. Una decepción.

Ni con el acompañamiento de las piparras, y de unos sorprendentes pepinillos en vinagre y cebolletas, más propias de un aperitivo que de acompañamiento a una sopa, se pudo salvar la tarde.

Con estos mimbres el segundo no daba muchas esperanzas tampoco.

Un exiguo segundo habría que decir, porque la foto que ven es la ración para tres personas.
Patata, zanahoria, repollo ligeramente rehogado, garbanzos, chorizo, morcilla, morcillo y tocino sin veta.
Nada de ello destacable, aunque hay que reconocer que nada de ello denostable tampoco.
Y todo bastante inocuo.
Un contenido tipo para un continente vacuo.

Poco más podemos comentar de este cocido, una decepción más, y no será la última.
Aunque, descuiden, no cejaremos en nuestro empeño en seguir trayéndoles esos cocidos que todavía están por descubrir y que merecen la pena. El de la Posada del León de Oro no la merece.

Y si al menos hubiéramos tenido el alivio en la cartera, pero ni así.

 

El cocido para el fin de semana casi duplica el precio.

 

A este precio no merece la pena la visita.

Nota final: 2,1

Posada del León de Oro
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