En una expedición personal que me propusieron tuve la oportunidad de probar un cocido cuando menos curioso.

En el parador de Chinchón se ofrece durante unos meses al año los fines de semana un cocido de taba que agrupa una serie de ingredientes no habituales en este plato.

El cocido se presenta en dos vuelcos y se sirve en una estructura de madera que contiene todo lo necesario. El servicio, una vez llega la estructura en la mesa, lo tiene que hacer el propio comensal.

La estructura aglutina el puchero de barro para las viandas, otro para la sopa y un plato que contiene los ingredientes de acompañamiento.

Dentro de los ingredientes tenemos aceitunas, pepinillos, cebollas en vinagre, albóndigas, …

La sopa, turbia pero con poco sabor. Ni siquiera con la hoja de menta.

El segundo vuelco contiene entre otras cosas garbanzos, patatas, pollo, judías verdes, tocino y hasta un curioso cangrejo de río. El conjunto tampoco tiene entidad suficiente como para poder decir que está realmente bueno, pero no, el sabor no está muy conseguido. Me dió la impresión de que está más enfocado a los turistas y que no ponen mucho celo en llegar a conseguir un sabor decente. Una pena.

Se acompaña de vino en jarra y agua.

Teniendo en cuenta el conjunto el precio me pareció caro. Unos 30€ por persona. Como digo, para turistas.

Parador de Chinchón
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