4ª visita

Hace ya casi diez años que Cocido Madrid no ha revisitado el cocido madrileño de Malacatín.
Bien es cierto que, como pueden ver en nuestro historial, hemos estado ocupados en hacer una bolsa de cocidos suficientes que nos de el bagaje suficiente para poder tener un criterio mínimo para valorar nuestro tan amado plato, pero desde hace ya unos cuatro años hemos intentado reservar mesa en Malacatín y nos ha sido imposible.
Ya nos habíamos resignado a reservar con más seis meses de antelación para poder visitar esta casa.
Sí, más de seis meses de espera nos dieron.

Tampoco es que seamos un grupo muy numeroso, normalmente vamos a las jornadas entre seis y ocho personas, pero aún así, lo mejor que habíamos podido conseguir eran seis meses de espera.
No tengo claro si el éxito de esta casa es tal que realmente tienen más lista de espera que Daviz Muñoz o, al tratarse de grupos de más de cuatro comensales, se curan en salud. Cuando tienes un espacio reducido siempre son más manejables las mesas de cuatro.

La cuestión es que por un golpe de suerte conseguimos mesa y no tuvimos que resignarnos a los seis meses de espera. Es importante destacar que en nuestra valoración no va a influir esta cuestión. Cada uno en su casa hace las cosas como quiere, y además así debe ser.

Dicho esto, estábamos deseando volver a probar el cocido madrileño de Malacatín porque, al estar en los primeros puestos de nuestro ranking, en cierta medida, respondemos por ellos.

La verdad es que ya casi no recuerdo los detalles de nuestra última visita así que hablaré más por sensaciones que por memoria. Como hemos dicho, no vamos a valorar el local, su comodidad, el servicio y demás porque Malacatín es lo que es y además tiene su encanto siéndolo. Nos vamos a centrar como siempre en el cocido que es lo que nos interesa a nosotros.

El cocido que sirven sigue siendo en tres vuelcos. O incluso se podría decir que alguno más.

El primer vuelco se presenta, como debe ser, con la sopera completa.

La sopa con un color bastante oscuro tenía un sabor profundo, y un nivel graso importante.

Aún así, la recordaba todavía más grasa y con más consistencia.

El sabor no me recordó a lo que tenía en la cabeza. La recordaba más sabrosa, con más sustancia, con más sabor a las viandas. Quizás motivado por, o falta de cocción o disminución de calidad.

Para acompañar unas pantagruélicas y potentes cebolletas.

y unas guindillas, acompañadas con pepinillos y cebolletas en vinagre.
Estos dos últimos, como no fueran de aperitivo no sé qué hacían en el plato.

No es que la sopa no estuviera buena, que lo estaba. Es que no era tan buena como antes.

Enseguida nos ofrecieron el segundo vuelco con las verduras y los garbanzos.
Estábamos en primer turno y se notaban las prisas. No es agradable pero es que Malacatín es así, y hay que entenderlo también.

La verdura estaba bastante poco cuidada. Para mi gusto le faltaba cocción y tiempo de rehogado.
Pocas trazas de ajo y sobre todo poco cuidado en la elaboración. Bastante normalita.

Los garbanzos se sirvieron en una bandeja junto con el tocino y la patata.
Raro que el tocino no venga con el resto de viandas pero así fué.

Antes el tocino venía en una bandeja separada para darle la importancia que realmente tiene, y que es toda.
Los garbanzos estaban ligéramente al dentes, aunque buenos de sabor. Y así fueron reconocidos.
De hecho uno de los mejores ingredientes del conjunto, pero no el mejor.

El tocino no era sin embargo nada destacable.
Una calidad media y con una cocción algo justa. Una pena.

Los garbanzos se podían acompañar con una salsa de tomate que tenía pocos trazos a comino.

En este vuelco también trajeron el relleno.
Abundante en cantidad pero que quedó algo seco, lo que sin duda afectó también el sabor que no fue de lo más conseguido.
Notar que se cobra aparte y que, intuyo, se puede optar por no pedirlo.

Empezamos a ver falta de cocción como característica que se va repitiendo.

 

El tercer vuelco con el resto de viandas no tardó en llegar con la famosa gallina entera.
En este caso sospechamos que, por el tamaño era pollo, y eso sin duda se podía intuir en el sabor de la sopa.
Es costumbre de la casa poner la gallina entera, independientemente del número de comensales.
En nuestro caso para ocho había más de sobra, de hecho sobró la mayor parte.

En bandeja separada vino un morcillo que estaba bastante bien conseguido.
Estaba jugoso y tenía un sabor destacable.

Pero lo realmente destacable, y sin duda lo mejor del cocido madrileño que disfrtutamos, fué el jamón.
Una pieza de considerable tamaño, extrajugosa, que se desmigaba con extrema facilidad y que deleitó el paladar de todos y cada uno de nosotros.
Hasta los que pasamos por el jamón de puntillas porque preferimos dedicar nuestra capacidad a otras cosas tuvimos que repetir. Sin duda el mejor jamón que hemos probado en años.

El resto de viandas vino en otra bandeja aparte.
EL chorizo estaba aceptable.
La morcilla la seguimos sin entender y, la verdad, no recuerdo si antes la servían.
Pié de cerdo también había, aunque tampoco se podía destacar.

Bebimos el vino de la casa

El precio final no es alto teniendo en cuenta las cantidades y variedad de la que estamos hablando. También es cierto que hasta en eso ha cambiado porque antes había más cantidad.
Sin tener en cuenta la bebida, el cocido sale a unos 23€ y, hay que reconocerlo, es un buen precio.

Como resumen podemos decir que, tras nuestra ausencia, el Malacatín ha ido profesionalizándose.
Y esto en lo que se refiere al cocido le ha perjudicado.
Veíamos antes unas manos más artesanas y una gestión menos centrada en el negocio.
Entendemos que con la demanda que tiene se quiera hacer caja pero ha sido en detrimento de su cocido.

Es normal que la gente salga contenta del cocido pero el público en general no suele afinar tanto en las valoraciones porque no comen cocidos de forma habitual.
A ciertos niveles hay que dar más.

Hemos visto prisas en la elaboración, falta de tiempo, reducción de calidad en los ingredientes y todo ello, claro está, ha afectado al cocido. No es que sea un cocido malo, que no lo es. Es de hecho un buen cocido, pero no para estar en el número dos de nuestro ranking.
Las cantidades, precio, y más adornos funcionan con el cliente no habitual y de hecho lo está haciendo, convirtiendo a Malacatín en una máquina de hacer dinero. Están en aprovecharlo y es comprensible pero nosotros tenemos que ser justos y nos debemos a nuestros lectores.

Por tanto, la nota final que les vamos a dejar es 8,53

Baja a la octava posición.

 


3ª visita

Nueva visita a uno de los templos por excelencia del cocido madrileño. En esta ocasión incluimos fotos para dar veracidad a la crónica.

Como ya es sabido el Malacatín está en la calle Ruda, 5, en pleno barrio de La Latina y no es muy grande, por lo que encontrar mesa para un número medio-alto de comensales es una labor casi imposible. Nosotros, para ocho, lo logramos después de varios intentos.

Como se puede ver en la entrada este restaurante lleva dando cocidos desde hace tiempo.

El cocido del Malacatín creo que será de sobra conocido y al ser uno de los grandes no podía por menos que tener tres vuelcos.

En el primer vuelco se presenta la sopa en sopera desde la que se puede repetir.

La sopa es uno de los platos fuertes de este local, una sopa con una gran densidad y con una proporción grasa considerable.

Ésto último, lejos de arruinar el conjunto lo enaltece de forma considerable. La famosa capa rojiza (fruto de la cocción con el chorizo) es una seña de identidad de la casa.

El sabor de la sopa es de los mejores que se pueden encontrar en el mercado, eso sí, es poco apta para flojos que gustan de las viandas desgrasadas.

Para acompañar la sopa nos traen guindillas, pepinillos y cebolletas en vinagre.

El segundo vuelco lo componen las verduras y garbanzos. Se presentan en dos bandejas, una con los garbanzos y la patata y otra con el repollo sofrito.

Los garbanzos son castellanos de tamaño considerable, bien cocidos, de buena textura y gran sabor. La patata, como siempre digo, de acompañamiento.

El repollo siempre viene pasado por la sartén y bien hecho. Con un sabor que nada recuerda a los “lavados” que hemos visto en otras ocasiones.

Para los que gusten de mezclar sabores se pueden acompañar las verduras, más bien los garbanzos y patatas, con aceite de oliva.

Para el tercer vuelco se presentan cuatro bandejas con el tocino, morcillo y pié de cerdo, morcilla y chorizo y jamón y gallina.

De la bandeja del tocino no se puede decir que falte cantidad. Casi siempre bien cocido e idóneo para tomar como nos gusta a los de la asociación, aplastándolo con pan.

El morcillo y pie de cerdo tienen una calidad media.

El chorizo sí es reseñable y recordemos que dejó su impronta tanto en la sopa como en el repollo. No así la morcilla que se debe cocer por separado porque la sopa no recuerda su sabor.

Las otras carnes son el jamón y la gallina. Suele ser típico que te pongan una gallina entera si el número de comensales es medio.

La cuenta no es elevada para lo que dan, 19€/persona el cocido con 1,5€/persona de pan. Las cervezas, dobles a 3€.


Nota final: Muy Alta.

 


2ª visita

Lugar: Malacatín (C/ Ruda, 5).

Hacía ya tiempo que habíamos estado en Malacatín y como el impacto que causó fue importante, no en vano es el segundo del ranking, decidimos refrescar la memoria con esa sopa que hasta el momento nadie ha podido superar.

¿Qué se puede decir de su sopa? La conjunción fideos, caldo y grasa en medidas, sabores y texturas casi perfectas nos hizo reafirmarnos en la idea de que esta sopa es la mejor. Ni siquiera el Charolés ha podido con ella. No faltaron guindillas y cebolletas para acompañarla.

Hay que decir que la máxima del lugar es que no puede haber una fuente vacía, y es de agradecer.

De ahí pasamos a los garbanzos, una generosísima fuente de “saucanos” con patata, zanahoria.

La verdura fue presentada en una fuente separada. Aunque abundante también, para mi gusto, es lo más flojo del conjunto, aunque no desmerece. Dos, tres raciones por barba.

Con los ánimos ya templados fuimos a por el tocino. Abundante y bien cocido, nos hizo olvidar los últimos fracasos que habíamos tenido. Sobró, y esto, créanme, es de agradecer.

Entre garbanzo y tocino había tiempo para dar buena cuenta del chorizo, de muy buena calidad, y de la morcilla. Más de una tajada por cabeza de nuevo hizo que pudiéramos repetir todos.

Luego llegó el jamón, el morcillo y la gallina (entera) con los que poco pudimos hacer, si bien no quedaron sin probar.

En resumen, después de esta visita se afianza, si cabe, en la segunda posición y, sin duda, hasta la fecha, es el mejor de la capital. El precio ronda los 20€ por persona.


1ª visita

El Malacatín, muy correcto.

Quizás la sopa pueda ser la que mas nos ha gustado. De cantidad muy bien, como gusta en la asociación, abundante, y de calidad muy bien. Todo rico, garbanzo, carne… mejor que La Bola, pero peor que el Charolés.

Lo que me gustó mucho es el sitio, típica tasca madrileña, pero también tiene una pega, y es que había que estar un poco apretados.

El servicio regular, se puede mejorar.

Malacatín
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3 pensamientos en “Malacatín

  • 25 octubre, 2017 a las 12:00 pm
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    Sin duda un cocido digno de la primera posición. No comparto la opinión de que el charolés lo mejore, pero dado el nivel de los 2, entiendo que haya gente que lo prefiera.
    Soy fiel cliente de varios de los restaurantes del ranking y de Malacatin también. Nada tiene que ver el servicio, la comodidad y el ambiente de Malacatin con El charolés (por ejemplo) pero eso no lo hace mejor o peor cocido Alberto. Puede tener algún defecto el cocido, pero también somos muchos en mi asociación que lo consideramos el mejor cocido y con diferencia. La verdad es que me gustaría que fundamentaras (tal y como se hace en esta pagina, de la que no formo parte, ojo) tu opinión de que el cocido de malacatin es “basto” (así lo calificas). Puede que hasta me convenzas en algo, no lo digo con mala fe. Pero esque no lo entiendo. Un saludo

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  • 15 marzo, 2016 a las 10:28 am
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    NO ENTIENDO ESTA CLASIFICACION, ES UN COCIDO EN GENERAL BASTANTE BASTO,
    BIEN LA RELACION PRECIO-CALIDAD. ( ES LO QUE LE SALVA)
    ADEMAS ES EL SITIO MAS INCOMODO PARA COMER A GUSTO, LOS CAMAREROS BASTANTE ANTIPATICOS.. SITIO PARA MASOCAS
    EL TENER QUE COMER POR TURNO HOY EN DIA NOS ES ACEPTABLE.
    ESTA OPINION LA SUSTENTAMOS 30 PERSONAS DE NUESTRA ASOCIACION QUE FUIMOS A COMER

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    • 15 julio, 2016 a las 5:29 pm
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      Buenos días Alberto, normalmente intentamos valorar el cocido sin entrar en demasiado detalle del servicio y condiciones ambientales.
      La verdad es que hace tiempo que no hemos ido a comer porque nos está costando que nos den mesa porque siempre está muy lleno.
      Cuando volvamos intentaremos valorar el cocido de nuevo a ver qué nota le sale.
      Un abrazo.

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