El Rincón de Goya fué el lugar elegido para la
jornada. No lo confundáis con el bar de tapas
del mismo nombre que está al lado en la calle Lagasca. Parecen ser del
mismo dueño pero el cocido lo tomamos en el restaurante y la verdad es
que nos sorprendió. La forma de presentación es idéntica a la que hacen en La Bola, esto es, pucherito de barro individual, que vierten sobre un plato que ya tiene los fideos para conformar la sopa. Una sopa con buen nivel de grasa y con un fundamento muy interesante. Nos sorprendió a todos gratamente. Muy buena. Una vez terminada la sopa viene el segundo y último vuelco, y nunca mejor dicho. Vuelcan el contenido del puchero sobre otro plato. El contenido es una buena cantidad de garbanzos de buen tamaño, textura correcta y sabor considerable. Además de los garbanzos, muy abundantes en alguno de los casos, aparece el morcillo, el chorizo y la verdura que se presenta aparte. Todo bastante bueno. Casi todos terminamos nuestra ración. Pensaréis que me he olvidado el tocino, pero no. Muy a mi pesar, lo peor de largo fué el tocino que estaba duro. El resumen de todo esto es que disfrutamos uno de los mejores cocidos. Casi un top 3. |