En esta ocasión, nuestro afán por seguir probando nuevos cocidos madrileños, nos montamos en el coche y viajamos hasta la localidad toledana de Layos.

Allí nos habían hablado de un lugar, El Mulato, que trata con especial mimo este maravilloso plato.

El cocido es bastante completo y para empezar se presentan los típicos encurtidos que son buen acompañamiento para la sopa. En este local se ofrecen, además de las típicas guindillas, unos pepinillos en vinagre y, como buenos manchegos, unas berenjenas en vinagre, curioso detalle.

El cocido se presenta en tres vuelcos, algo de agradecer, en el primer vuelco se presenta una sopa muy intensa en sabor y densidad.

El toque del chorizo le daba el tono rojizo que en otros sitios intentan evitar pero también un sabor que sin él no se podía conseguir. Con un sabor excelente era probablemente lo mejor del conjunto.La sopa se sirve de sopera que dejan para poder repetir, otro buen detalle.

Los fideos eran gruesos y estaban bien cocidos.


El segundo vuelco incluye la verdura, que también se presenta en buena cantidad aunque estaba demasiado pasada.

Además se sirve una fuente de barro con una gran cantidad de garbanzos, suficientes como para poder repetir varias veces, que se acompaña con patata y unas judías verdes que no habíamos encontrado hasta ahora.

Para el tercer vuelco, lo más flojo del conjunto, se puede esperar el jamón, la morcilla, el chorizo, algo de tocino de no muy buena calidad y morcillo.

En general es una buena experiencia comprobar que se hacen buenas elaboraciones fuera de la capital y que se sigue mimando la elaboración. No en vano el local estaba lleno y los fines de semana es recomendable reservar.

Además el precio es mucho más ajustado que en Madrid por lo que merece la pena la expedición.

Nota media final: Medio-alto.

El Mulato
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