Casa Pello. c/Alberto Alcocer, 49. Madrid. Sábado 14 de Enero de 2012

Una nueva expedición  de la asociación en busca de nuevos lugares. Llegó a nuestros oídos la apertura de este local y su intención de venerar al cocido madrileño como un plato digno y no dudamos en probarlo.

En este local el cocido  se sirve diariamente y en tres vuelcos como debe ser.

Pasemos a detallar el primer vuelco que se compone de la sopa al que se unen las guindillas. Las aceitunas se pueden considerar más como aperitivo.

La sopa venía  presentada en sopera de la que cada uno se podía servir lo que quisiera e incluso repetir. La sopa en cuestión no estaba mal aunque no tenía la sustancia necesaria como  para poder ser considerada de nivel, un sospechoso color oscuro y un sabor poco auténtico nos hace sospechar que podía estar aderezada con alguna pastilla de caldo de carne. Craso error.

En el segundo vuelco se presentan los garbanzos y las verduras. Garbanzos, algo duros, y con vago sabor, patatas, zanahorias, repollo y pencas de acelga (?). En conjunto, al igual que la sopa, no se puede decir que destaque por lo sustancioso del sabor. Se echaba de menos un poco de sabor a cocido, si bien tampoco se puede decir que fuera insípido. Lo mejor el repollo.

Es en este tercer vuelco donde todas las dudas previas se aclaran. Por qué esa falta de sabor?, por qué ayudar a la sopa con trucos innecesarios. Pues la respuesta está clara, por la viandas. Son éstas las que hacen el resto, las que dan sabor al conjunto y sin calidad y cantidad no se puede conseguir.

Entre las viandas presentadas tenemos chorizo, morcilla, morcillo, pollo, tocino (de baja calidad), costilla. Es aquí donde suspende este cocido, son estas viandas las que han acabado con los vuelcos previos. Entiendo que es el vuelco más caro pero si se escatima poco se puede esperar. Nada reseñable del conjunto.


El vino está incluído en el precio del cocido, así como el café y el chupito. Un precio asequible pero sin duda caro para la calidad de lo que ofrecen. En nuestro caso preferimos recortar en el resto que en el propio plato que debe ser la estrella de la función, aunque cada uno lleva su local como quiere. Eso sí, del servicio no tenemos ninguna queja, quede dicho.

El precio final del cocido con todo fué de aproximadamente 25 euros por persona.

Nota final: bajo

Casa Pello
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Un pensamiento en “Casa Pello

  • 4 abril, 2016 a las 10:09 am
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    Lugar donde JAMAS PIENSO VOLVER. Buscando con unos amigos un sitio donde tomar unas raciones nos los encontramos. Nos pareció adecuado puesto que tenía terraza de invierno en la que ejercer sentados nuestro legítimo derecho a fumar en un espacio no cerrado, y los precios expuestos en el exterior nos parecieron razonables.

    En primer lugar, en la terraza había menores de cuatro años comiendo con sus padres. Entiendo que los niños dentro del local hacen más ruido, pero ese espacio está destinando a fumadores, cuando los míos tenían esa edad no tenía tanta suerte de poder elegir un lugar para ellos donde no se fumara.

    El segundo problema fue a la hora de pagar. Pretendían cobrarnos las raciones al doble de precio que estaba publicitado. Cuando les informamos de su error, nos dijeron que la carta expuesta correspondía a media ración. En ningún sitio ponía tal, ni siquiera en la letra pequeña, en la cual se informaba con gran amabilidad que si se padecía alguna alergia se hiciera saber al personal y que el iva estaba incluido en el precio. En ningún caso se publicitara que correspondiera a media ración. Tampoco podía corresponder al hecho de estar en la terraza, que fue otro apartado de la factura como ‘’Servicio’’ a 1.90 por persona. Y yo me pregunto ¿ Y por qué no a un cuarto de ración ?¿ y por qué no a un tercio? Tal vez porque las raciones eran suficientemente pequeñas para que un medio entrara en un plato de café. Como es normal, pedimos la hoja de reclamaciones a la camarera, a la encargada y finalmente llamaron al dueño para que aclarara el malentendido. Apareció el dueño, que obviamente aparcó su deportivo biplaza en el paso de peatones, parece que en este país cuando se tiene patente de corso, se tiene para todo. Nos negó la hoja de reclamaciones si antes no le pagábamos la cuenta, cuando lo normal entre personas civilizadas hubiera sido reconocer su error y todos habríamos quedado tan amigos.

    Para no alargarme más, diré que pusimos una reclamación delante de la policía municipal mientras este señor nos tachaba de impresentables. Señor ’’Pello’’, y perdone que le llame así ya que desconozco su nombre, no somos unos impresentables, somos unos ciudadanos cansados de que personas como usted nos traten de idiotas. Señor ‘’Pello’’, pertenezco a una generación en la que mis padres me explicaron lo que era la honradez y la lucha por lo que es justo. No es la diferencia en la cuenta, es la justicia lo que defiendo en este escrito.

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