Como pueden comprobar por nuestra trayectoria, llevamos ya un tiempo en esto, y mantener la ilusión por encontrar nuevos sitios cuyo cocido madrileño realmente valga la pena, es complicado.
Lo normal es que los nuevos lugares que visitamos sean de calidad media o baja porque ya está casi todo descubierto.
Sin embargo, no cejamos en nuestro empeño de seguir presentando nuevas alternativas a aquellos que las quieran recibir.
Seguimos buscando esos cocidos madrileños que permanecen anónimos y que merece la pena sean reconocidos, y por qué no, rentabilizados.
Ya nos ha pasado en un par de ocasiones, y con el Bar Nacho nos ha vuelto a pasar.

El Bar Nacho está en la calle Calvo Sotelo, 11, 45123 Layos, Toledo.
Sí, en Layos (Toledo).
Hasta allí nos hemos tenido que ir para que el cocido de la señora Engracia viera la luz.

Bar_Nacho

Se preguntarán cómo hemos podido llegar a dar con este lugar y, evidentemente, debemos reconocer que hemos tenido ayuda.
Tenemos ya una serie de confidentes que nos avisan cuando saben de un nuevo sitio donde probar cocido madrileño. Instamos a cualquiera que esté leyendo estas palabras a que nos ayude en la búsqueda.

Para el caso del Bar Nacho, la referencia nos vino de una doble fuente, ambas residentes por la zona.
Por una parte mi cuñado Agustín, que había oído hablar del lugar a algún conocido, me comentó de la existencia de una mujer con la mano suficiente para conseguir un cocido madrileño digno del más exigente comensal.
Por otra parte, un compañero de uno de los integrantes de la asociación también había escuchado los ecos de visitas al Bar Nacho.

No podemos decir de dónde viene el nombre de Nacho, pero no es importante.
Lo importante aquí son las manos de la señora Engracia.
Una mujer con buena mano para los guisos y cuya constatada humildad la hacen si cabe más grande.

Ya que les hemos puesto los dientes largos pasemos la crítica del cocido madrileño.

Como no podía ser de otra forma, el cocido es de tres vuelcos.

Antes de comenzar, y para no olvidar que estamos en un pueblo de la mancha, se nos presentan los encurtidos.
Pepinillos

Bar_Nacho_Pepinillos

y unas sabrosas berenjenas que merecen la pena.

Bar_Nacho_Berenjenas

Como extra, sirven una ensalada de tomate. Tan sencilla como buena, con cebolla, aceitunas y con unos tomates de los que saben a tomate – en Enero – y un aliño realmente superior. Extraordinario. No dejen de probarla.

Bar_Nacho_Ensalada_Tomate

El primer vuelco con la sopa se presenta en sopera para que cada uno se sirva.

Bar_Nacho_Sopa
Una sopa con una gran concentración de sabor en el caldo. Fruto de una cocción lenta y sin trazas de ayuda artificial.
Tan buena como para consensuar un segundo plato de cada uno de los comensales.

El segundo vuelco se compone de la verdura

Bar_Nacho_Repollo

En nuestra opinión, perfectamente rehogada con ajo, tanto como para no estar tan al dente como es moda ahora.
Y por supuesto igualmente sabrosa.

Los garbanzos, con la patata y la zanahoria, no podían ser menos.

Bar_Nacho_Garbanzos
Los garbanzos pedrosillanos, bien cocidos y realmente concentrados en sabor.

Para mi, con la sopa, el plato fuerte del cocido.
Seguimos repitiendo.

El tercer vuelco se presenta en dos bandejas.

Por una parte las piezas de carne y tocinos.

Bar_Nacho_Carnes1

Morcillo, pollo, ternera y un trozo de tocino importante.
Todo bien cocido, todo bien concentrado de sabor.
Me voy a parar en el tocino.
Si bien no había tocino sin veta, mi debilidad, la pieza estaba perfectamente cocida y resaltaba su sabor sobre el resto.
Pero no desmerecía tampoco el morcillo. Por su sabor y por lo jugoso.

La otra bandeja contenía, excepto el tocino, en exclusividad productos del cerdo.

Bar_Nacho_Carnes2
Un suave espinazo, un tremendo jamón, nada salado y extremadamente jugoso.
Un excepcional chorizo. Tremendo por tamaño y sabor. Uno por cabeza.
Una pantagruélica morcilla por cabeza. Excesiva también.

Todo realmente sorprendente para el escenario en el que estábamos.

Sólo de vez en cuando nos encontramos con esas joyas que, como las escasas faenas cumbre de Morante, nos recuerdan que esto nos gusta.

En el Bar Nacho no esperen lujos. De hecho pueden esperar casi lo contrario.
Lo que sí pueden esperar es un cocido casero, pero casero casero.

Las manos de la señora Engracia, al frente de la cocina, lo hacen todo.
Y nos ha alegrado el alma haberlo disfrutado.

Si a esto le unimos que el precio del cocido es de unos imbatibles 10€ por persona, sin incluir bebida, el resultado no puede ser otro que excepcional.

 

Nota final: 8.59

Bar Nacho
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